Finalmente, no compramos nada. O compramos algo y queda ahí en la alacena, esperando a que algún día sepamos cómo usarlo. O aún peor, invertimos dinero y tiempo eligiendo un alimento con “disfraz verde” que nos engaña, e ingerimos algo que no nos hace bien.
A continuación te quiero compartir algunos tips para afinar tu criterio, para que te resulte un poco más fácil elegir con qué productos alimentarte.
¡Atención!
- Disfrazados. Mirá el dorso del paquete. ¿Qué ingredientes tiene? ¿Cuáles de esos ingredientes conocés? ¿Qué ingrediente aparece primero? El orden de los ingredientes indica la proporción: el primer ingrediente es el que está en mayor proporción en el producto. Algunas etiquetas como “saludable” o “natural” no tienen ningún tipo de reglamentación, por lo que pueden ser utilizadas por el márketing indiscriminadamente.
- Infiltrados. ¿Querés ponerle salsa a los fideos? Algunos paquetes de puré de tomate tienen azúcar. ¿Querés un alfajor? Algunos alfajores tienen grasa vacuna. Pensá en función de lo que querés comer, qué ingredientes querés llevarte a la boca y cuales… ¡en todo caso los dejamos para otro momento!
- Aceites. Lo más importante de las grasas saludables es que las más duras (el aceite de coco, por ejemplo) son más estables, por lo que resisten mayores temperaturas que otras como el aceite de oliva o girasol. Por este motivo, si vas a cocinar es preferible hacerlo con aceite de coco, y en cambio, para comer crudo es ideal utilizar aceite de oliva o sésamo.
- Granos y legumbres. Observá que sean frescos. Prestá atención al recambio de la mercadería, que no sean productos que permanecen estacionados mucho tiempo sino que, por el contrario, tengan buena salida y demanda. Si observás que se forma un polvito al fondo, prestá atención a que no haya bichitos en los granos.
- Fideos, galletitas, panes. Trigo, trigo, y más trigo. La figurita repetida. Algunos de estos paquetes prometen ser “de avena”, “de centeno” o “de semillas”, cuando, en realidad, deberían anunciar “con avena”, “con centeno” o “con semillas”, ya que el porcentaje que contienen es muy bajo, en ocasiones menor al 5%. Sin embargo, sí existen productos que incorporan otros cereales distintos del trigo, como los fideos Soba de trigo sarraceno, las barras de semillas o las galletitas de Cachafaz “con avena”.
- Sal marina, o sal del Himalaya. Se usan del mismo modo que la sal fina, nada más que los granitos son un poco más gruesos. Estas sales tienen mayor concentración de minerales que las sales comunes, que suelen ser puro sodio. De este modo, son más nutritivas para nuestro cuerpo.
- Cúrcuma. Es una especia color amarilla fuerte, que puede usarse incluso para “teñir” alimentos ya que tiene un poder colorante muy fuerte. Me gusta tomarla en té, con miel, jengibre y limón, y es mi remedio casero ante dolores de garganta o síntomas gripales. Agregás media cucharadita o menos al té, y vas probando hasta encontrar el punto que te guste más.
- Azúcar mascabo. El azúcar mascabo es uno de los primeros pasos del azúcar después de su extracción de la caña. Es más blanda, densa, y tiene un gusto maltoso. Si tomás café o mate dulce, es muy interesante endulzar con mascabo. Por otro lado, mi receta casera y original de fernet-no-coca consiste en hervir 5 rodajas de jengibre con 7 cucharadas soperas de azúcar mascabo, en dos vasos de agua… esperar a que se enfríe… y mezclarlo en partes iguales con Fernet Branca, agregar un poco de soda y, claro, algunos hielos. ¡Probalo! También podés endulzar té o café con arropes, como por ejemplo: arrope de chañar, arrope de tuna…
- Arroz basmati. Es un grano de arroz largo, fino, que parece el doble carolina pero es el arroz que más nutrientes tiene entre todos los arroces. Lo mejor es que se cocina en diez o quince minutos y se puede hacer al vapor o hervido. Queda buenísimo en sopas, o acompañando vegetales. Hasta hice arroz con leche usando este arroz… Probá darles a tus hijos este arroz, y vas a estar dándoles un nutriente riquísimo, que aunque no estén acostumbrados difícilmente lo distingan del otro.
- Lentejas turcas. Son las lentejas naranjas, esas que parece que las hubieran pelado, o ¿qué les pasó? Se cocinan rápidamente, no requieren todo el tiempo de remojo que requieren las lentejas comunes, y con ellas se pueden hacer guisos cremosos y riquísimos. Me acuerdo que en unas vacaciones en el sur, con poco tiempo y mucha hambre compramos unas para hacer un guiso “exprés”: cebollita y morrón dorados, lentejas, papas, batatas y portobellos.
- Hongos de Pino. No hay forma de que me crea que la soja texturizada es un ingrediente sano y natural. No se ve natural. No se ve apetecible. Y hay que condimentarlo mucho. Como hace bastante que prefiero no comer carne, encontré en los hongos (pino, portobellos, gírgolas) una alternativa con buena textura y sabor para agregar a risotos o armar empanadas.
¡Salud!
Mica.