Celebramos este 9 de julio, como todos los años, la independencia de nuestro país. Pero… ¿Alguna vez se te ocurrió pensar la independencia como autonomía? A continuación, te proponemos algunas reflexiones sobre la libertad y el auto-empoderamiento.
¿Qué significa tener libertad? Significa tener capacidad, posibilidad y ejercicio de elegir. Nacemos en sociedad: familia, amigos y entorno eligen en lugar de nosotrxs durante nuestros primeros años de vida. La comida que pone mamá en nuestro plato (y además hay que decir gracias), la música que escuchan nuestrxs amigxs, el peinado de moda, la ropa… Claro, en la infancia esto es esperable y comprensible. A medida que crecemos, las experiencias nos marcan y condicionan: aprendemos, por ejemplo, que callar en lugar de expresar nuestro deseo es una gran táctica para sobrevivir a las discusiones familiares. O que comerse toda la comida tiene una recompensa: el postre. O que hacer spinning “no es para nosotrxs”.
Aunque estas experiencias y conjeturas nos hayan resultado útiles en el pasado, podrían jugarnos una mala pasada si no las cuestionamos en el presente: quizás, hoy en día nos cuesta expresar nuestro punto de vista frente a otras personas, nos cuesta identificar la sensación de saciedad hasta no ver el plato vacío, o no nos permitimos probar un deporte que nos gustaría hacer.
Hay afirmaciones que han sido dichas con tanta fuerza que en nuestra mente son muy poderosas. ¿De dónde vienen, y por qué les creo? ¿Se fundamentan en algo verdadero? ¿Acuerdo con esa realidad? Hacerte estas preguntas te permite, de a poco y con mucha práctica, liberarte de todos esos modelos mentales que ya no te sirvan. ¡Actualizate! Te invitamos a renovar esos pensamientos con otros que sean verdaderos para la vida que querés llevar. Por ejemplo: “Yo elijo en cada momento cuál es mi comida.” “Puedo cambiar de idea todas las veces que así lo sienta.” “Puedo practicar el deporte que me guste”.
Para empezar a sentir tu autonomía, podés intentar:
Cuidarte. Mimate. Ocupate de vos, más allá de todas las cosas que tengas por hacer. Vos sos la parte más importante de tu agenda, y cada persona debería serlo de sí misma. En lugar de buscar siempre complacer a las demás personas, date el permiso de dedicarte tu tiempo.
Decir que no. Y que sí, cuando así lo sientas. Pero en cualquier caso, date el tiempo que necesites para conectarte con el momento presente y decir lo que verdaderamente sentís.
Escuchar tu voz interior. Podés salir a caminar con vos –en mi caso, me escucho claramente mientras nado en la pileta—, y escuchar tus intenciones y pensamientos internos. Así no solo escuchás lo que piensan los demás (en casa, en el trabajo, en las redes sociales…) sino creás un espacio para escuchar tus propias reflexiones.
Recordá que si te respetás y hacés respetar, en conexión con tus intenciones, vas a poder tomar mejores decisiones para tu salud y bienestar. ¡Feliz mes de la independencia!