Wednesday, May 16, 2018

"Como si tuviera piedras en la panza": Consejos para mejorar la digestión

Una buena digestióes la que se hace naturalmente después de haber ingerido un alimento. Incluye el paso de la comida por la boca, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso. En condiciones normales, el bolo alimenticio atraviesa el sistema digestivo, donde se reduce el alimento a su expresión más pequeña (aproximadamente el tamaño de 1/8 de perlita de collar), y se absorben los nutrientes. Finalmente, se eliminan las partículas no digeribles. 
Este proceso no debería producir ningún tipo de dolor ni hinchazón.
Sin embargo, hay muchas personas que se quejan de dolores estomacales después de comer, gases, constipación, hinchazón del abdomen, entre otros síntomas. En la mayoría de los casos, son nuestras acciones las que entorpecen la actividad digestiva. En este artículo queremos presentarte algunos aliados para facilitar la actividad digestiva
JengibreEs una raíz llena de sustancias antiinflamatorias y antibacterianas. Ayuda a reducir la irritación de la pared interna del estómago. Actúa produciendo calor interno, que alivia las terminaciones nerviosas. Además (y esto lo podés probar mordiendo un trocito muy, muy chiquito), el jengibre aumenta la salivación, que tiene enzimas digestivas. Conseguilo crudo en las verdulerías, agregá dos rodajitas al agua y tomalo en infusión caliente o fría. 
CúrcumaEs una especia color amarilla intensa que tiene propiedades antiinflamatorias y se utiliza principalmente para aliviar la tensión muscular en la zona del intestino. Estimula la segregación de bilis en la vesícula y alivia la hinchazón en la zona baja del abdomen. Es ideal si padecés de colon irritable. Agregá media cucharadita al puré de papas, o una pizca al té de jengibre que te contamos en el párrafo anterior.  
Bolsita de agua caliente.  Este "secreto de abuela", bien aplicado, puede ser de gran ayuda para aliviar el dolor: apoyala sobre la zona inflamada, y las terminaciones nerviosas van a enviar a tu cerebro la orden de relajar esos músculos. Observá en qué posiciones tu cuerpo se siente más cómodo, y tené paciencia hasta que se relaje
Tu saliva. Muy pocos toman conciencia del poder digestivo de las enzimas que están en la saliva. Hacé la prueba: la próxima vez que te enfrentes al plato de pastas del domingo, masticá muchas veces cada bocado, asegurándote de que se mezcle bien con la saliva. De ese modo, y por más que comas la misma cantidad, no sentirás la misma pesadez después de comer. Incorporar este hábito no requiere nada más que práctica y dedicación
Recordá que tu cuerpo no es solo lo que está a la vista: hay un montón de células internas que necesitan igual cantidad de mimos y cuidados de tu parte. Solo vos podés hacerte sentir a gusto en cada momento.
Si te surge alguna pregunta, escribinos a saludraices@gmail.com y te contestaremos a la brevedad.


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